20 de marzo de 2007

Entrevista

Charla con el Mtro. Alfredo Iannelli

En esta larga charla se suceden historias, vivencias y anécdotas de su niñez y sus primeros pasos por la música allá en Italia. Nos cuenta sobre sus comienzos en la Argentina, sus estudios, sus viajes, sus colegas y sus amigos. Todos ellos, parte de su gran pasión: "La Música". Ese..."Juego con el tiempo" que a través de la flauta él "jugó", y de la manera más brillante que alguien lo pueda hacer.

Por Saúl Martín y Martín Auza

- Maestro, ¿como y cuando empezó a estudiar la flauta?

Mi abuelo fue el responsable de que yo empezara a estudiar la flauta. Él era músico, tocaba trompa baja en la Banda Municipal, aquí en Bs. As. Pero yo empecé a estudiar allá en Italia a los 8 años. Me pusieron una flauta de madera de 12 llaves en la mano, un instrumento pre-Boehm. Y tocaba con eso. Recuerdo haber hecho los cuatro tomos de Boehm, porque el método de Taffanell lo conocí mucho después. También usé los libros de Gariboldi, pero son los cuatro tomos de Boehm los que más recuerdo.

- ¿Pero usted estaba en Italia cuando empezó?

Si, con la muerte de mi madre, mi abuelo se hizo cargo de nosotros aquí en la Argentina. A mí y a mi hermano nos llevó para Italia, pero a mi hermana no porque solo tenía tres meses de vida. Que podía hacer mi abuelo en aquel entonces con una nena tan chiquitita. Allá en Italia él tenía otras hijas e hijos, sobretodo tres tías mías solteras, hermanas de mi mamá que fueron las que nos criaron. Y esa idea de hacernos estudiar música vino de él. En Italia había dos maestros de música en el pueblo. Uno de ellos muy bueno con quien empezamos a estudiar teoría y solfeo y todas esas cosa. Y luego nos preguntó a mi hermano y a mí que instrumento queríamos tocar. Mi hermano, a quien no le gustaba mucho estudiar, eligió el clarinete y le dieron un oboe. En el pueblo no había quien le hiciera las cañas, las hacía por su cuenta. Y yo en cambio, que era más tranquilo, me enchufaron una flauta en la mano.

Y así empecé. Era una flauta con sistema pre-Boehm y yo la hacía sonar, y por supuesto tenía una digitación distinta a la otra. Resulta que enfrente de la casa nuestra había un chalet muy lindo, que años después lo volví a ver cuando fuimos de paseo a Italia, y yo sentía que alguien tocaba la flauta ahí. Un buen día este vecino me escuchó a mí tocar y se arrimó a hablar con mi abuelo y le dijo que por que no me compraba una flauta moderna, de sistema Boehm, como la que él tenía. Y así fue como mi abuelo fue a otro pueblo más importante, porque ahí no había una casa de música, y volvió con una flauta y un oboe. Pero una marca de esas que no conocía nadie, bastante rudimentaria, pero si señor: Sistema Boehm. Así seguí hasta cuando tenía 11 años. El maestro de la banda del pueblo me oyó y le dijo un día a mi abuelo: -" porque no lo manda con nosotros a la banda, hace falta una flauta y esta tocando bien el pibe".

Y pues allí marché con la banda haciendo fiestas en los pueblos, fiestas de santos, esas fiestas que hacen los italianos, donde contrataban a la banda y la banda tocaba en la procesión y todo eso. Y por la noche hacía sus conciertos en la plaza de cada pueblo, en la glorieta. Bueno, ahí estábamos nosotros de la mañana a la noche.
A la mañana muchas veces había que dar vueltas por el pueblo tocando, y tocábamos marchas, no marchas militares, solo marchas como le llamaban. Otras veces se hacía una actuación a la mañana con canzonetas o cosas así y bueno así seguí, seguí, hasta que llegó el momento y me contrataron de una ciudad mas grande donde había una banda más importante. Yo aún era chico, tenía 12 o 13 años. Me contrataban ahí y me quedaba dos o tres meses fuera de casa y me tenía que defender solo. Ir a comer afuera a un restaurante, como un músico grande.

- Pero habría alguien que le daba una mano, colegas....

Si, gente mas grande, colegas a quien me recomendaba mi abuelo y decía - "este es chico todavía, cuidado que no se vaya por mal camino, que no deje de estudiar" y así me fui haciendo en la profesión desde muy chico.

- ¿Y cuando regresó a la Argentina?

En el año 1939, Italia aún no estaba en guerra pero mi abuelo, conocedor viejo de la guerra pues ya había estado en varias, nos mandó a mí y a mi hermano de regreso a la Argentina. Teníamos que hacer el servicio militar, mi hermano ya había cumplido los 18 años y se había presentado allá en Italiaen el consulado y le dijeron que tenía que venir a hacer el servicio militar acá.y lo mismo tuve que hacer yo unos meses más tarde. Pero Italia estaba por entrar en guerra, y mi abuelo dijo: -"Váyanse pronto, pronto porque una vez que se entra en guerra cierran las fronteras y toda posibilidad de salir del país" Y así fue como caí otra vez en Buenos Aires con mis 18 años...

- ¿Aquí siguió estudiando?

Acá cuando vine fui a parar a la casa de un tío, otro hermano de mi mamá. Estaba ansioso de trabajar, no quería estar sin hacer nada - la costumbre del "tano" de "laburar". Lo mismo me había pasado en Italia un tiempo antes. Mi abuelo, preocupado pues mis tías siempre me amparaban, dijo: -"Bueno, pero tiene que ir a un Conservatorio, al de Nápoles, que es el más cercano, o se vuelve a la Argentina". Él ya había hablado con el Director del conservatorio de Nápoles,que era del mismo pueblo donde yo vivía. Un día me llevó ante él para que vea como tocaba y yo, vergonzoso en ese entonces toque algo y dijo que se ocuparía. Pero llegó por carta la contestación diciendo que tenía una vacante para las clases de flauta con el profesor, pero que la estadía la tiene que pagar yo. Así fue como pusimos en la balanza lo que le costaba mantenerme en Nápoles y hacerme estudiar ó mandarnos para la Argentina. Y finalmente volvimos.
Pero apenas llegué me puse en contacto con Martorella, un "paisano" de otro pueblo cercano al mío, que tocaba el clarinete en la sinfónica de Radio El Mundo, dirigida por J.J. Castro. Me preguntó si yo estaba dispuesto a entrar a esa orquesta, que le faltaba el piccolista y se puso en contacto con el director, y también con Montanaro, para que siguiera estudiando.

- ¿Montanaro daba clase en el Conservatorio Nacional en esa época?

No todavía, eran clases particulares. Las clases de Montanaro eran muy buenas porque era muy recto, muy estricto en la sonoridad, en la afinación, en la limpieza de los pasajes y hacía apenas un mes que había vuelto y ya me estaba ubicando.
Yo había conocido al hermano de Martorella allá de Italia, de modo que cuando me quise acordar, él ya le había hablado a Castro para que me escuchara. Así fue mi primer encuentro con Juan José Castro, bastante malo pues cuando me quiso escuchar me temblaba todo, tenía "el Parkinson de aquel entonces" unos nervios! De modo que no puedo valorarme para nada así que Martorella le dijo -" escúchelo otra vez que va a tocar mas" Y me mando otra vez a que me escuchara, pero esta vez dentro de una sala de Radio El Mundo. Era una sala relativamente pequeña, de 3 x 3 digamos, y me escucho a través de los micrófonos. Yo no sabía que me estaba escuchando y en la sala de hecho no había nadie, pero allá en el control estaba Castro, Martorella y otro Maestro que creo era este pianista atorrante llamado Castelan. Toqué la suite en Si menor de Bach, y me tomaron. Y así empecé con la música sinfónica, era la primera vez que tocaba en una orquesta sinfónica.

- Cuéntenos sobre su primer viaje a los Estados Unidos, y su paso por el Curso de verano de Tanglewood, en Massachusets

Yo tuve la oportunidad de ir a los Estados Unidos, cerca de Boston a uno de esos Festivales de verano en "Tanglewood" cuando tendría.....

Sra. de Iannelli: Ventidos. (Risas)

Si, lleva la cuenta. Pero era libre, no estaba casado entonces(Risas)

- Ese festival es uno de los más importantes en USA

Había un movimiento musical muy importante y nuestros profesores eran nada menos que los solistas de la Sinfónica de Boston y el Prof. de flauta en esa época era George Laurent.

- Maestro: cuéntenos que cosas le llamaron más la atención. Usted venía de estudiar en Arge ntina y se encontró nada menos que con George Laurent , quien fue uno de los pilares de la Escuela Francesa en los Estados Unidos.

Si, allá son así de directos. No digamos crudos pero directos para decirle las cosas. Apenas llegué me presentaron a Jesús San Romá, el pianista de la Sinfónica de Boston. Él era puertorriqueño, de modo que lo tenían de traductor, y me llevó a la secretaría del Festival de Tanglewood y me dice: bueno, usted es argentino, bla.bla... ¿Que quiere hacer?, ¿Con quiere estudiar? Y yo le dije: -"con El Mtro. G. Laurent". Y así fue que pude estudiar con él. Laurent me trató muy bien, me llevaba a su casa a estudiar porque no quedaban, en el predio donde estaban todos los alumnos, lugares para estudiar. Estaba ubicada en el ángulo de un lago enorme que hay ahí adentro del predio del Festival, esos chalet a la americana que bueno, un paraíso!...

                Tanglewood-ayer-y-hoy--M
                 Festival de Tanglewood, 1940.                      Festival de Tanglewood, hoy.

Con él preparé el concierto de Mozart e incluso lo toqué ahí en el Festival. Era el fin del curso y había tanto público que ¡"se venía el cielo abajo"! ¡Es un lugar tan lindo!... La orquesta estaba formada por los alumnos del curso. Cuando escuché a esos "nenes" no lo podía creer.....Esa orquesta de alumnos aquí, hubiese sido un gran conjunto. Allá lo pueden juntar porque hay una calidad y una cantidad tan grande...
Jesús Sanromá era una persona formidable y me ayudó mucho, después vino acá a hacer unos conciertos a la Argentina y lo invité para que conociera a mi esposa.
Detalles de formación Laurent no me corrigió casi nada, pero trabajaba mucho la parte musical. Estudiábamos las obras y luego hacíamos música de cámara cuartetos, quintetos.
Incluso pude trabajar la sonata de Hindemith con el propio compositor, que estaba como profesor del Festival (A su esposa: ¿donde está la foto?).

- Claro, muchos músicos emigrados de Europa, buscaron refugio en los Estados Unidos por esos años y en Boston estaba Koussevitzky que decía...." vengan, vengan a América". De modo que esa sonata estaba "fresquita" (Hindemith compuso su sonata para flauta y piano en 1936).

Fresquita, recién salida del horno. Se trabajó muy bien, muy bien. (Viene la Sra. de Ianelli con una gran foto de los participantes del Festival).
Este es Hindemith, ahí (muestra la foto). Y... ¿.como se llamaba este compositor americano? ¿Copland?....

- Laurent fue una persona que revolucionó la escuela flautística cuando llegó a USA. El estuvo en Boston y George Barrere en New York y los dos fueron pilares muy fuertes para la tradición flautística posterior en los Estados Unidos.

¡Sin duda!

- Imagino que para ud. debe haber sido un cambio importante, sobre todo por que acá estaba muy difundida la escuela italiana, ¿no?

No tanto, porque para ese entonces ya habíamos nosotros empezado a revolucionar la cosa aquí, digo nosotros los flautistas de ese entonces... estaba Alfredo Montanaro que pensaba de otra manera, y ya se había empezado a aplicar lo que hoy día diríamos "la no tensión de los labios", "la laxitud del cuerpo", nociones de respiración, y despacito íbamos arañando nosotros lo que estaba a nuestro alcance. Pero sin duda fue muy importante y muy útil haber podido conocer a esa gente allá.

- Y hablando de algo más técnico, ¿que pasaba en ese entonces con el vibrato?

Bueno, el vibrato ya venía de Francia y en ese entonces nosotros era "revolucionarios". Teníamos 20 años y sabíamos de esto, de modo que probábamos..... Mas lento, mas ligero y estábamos con Di Gregorio (oboísta) cambiando opiniones y haciendo siempre ruido con eso que pescábamos. Desp ués cuando volví de los Estados Unidos ya eran cosas firmas, ya no era "será así" o "será asa", sino cosa mas firmes que traje y las aplicaba. Así fuimos asentando el uso del vibrato y otros aspectos técnicos y comenzamos a tocar y a pensar de otra manera.


- En las cuerdas y el canto se usaba el vibrato y mucho, pero en los instrumentos de maderas no.

- "¿Y que es ese tembleque?"; ó "Si. Está bien el sonido, pero porque es ese temblor, a mi no me gusta". Cosas así nos decían algunos. Otros en cambio decían: "Che, que fenomenito que queda eso".

- Había que acostumbrarse y acostumbrar a la gente.....

Si, Claro. Y el vibrato en aquel entonces era muy dudoso, no era una cosa calculada y practicada bien. La mayor o menor velocidad, la amplitud, etc. Salía muy cerrado, muy nervioso (imita el vibrato de aquel entonces) y después lo empezaban aplicar todos, los clarinetes, oboes, etc.

- Yo inclusive he leído que movían la mano para hacer el vibrato....

Si, a algunos no podían producir el vibrado con la columna de aire y entonces movían la mano. Ahora estoy recordando que Laurent tenía un vibrato lindísimo, dentro del sonido, ondulante, sin aristas. Y si bien yo copiaba casi todo le pregunté como hacía. Y me respondió: ¡Oh! Le coeur, le coeur"... "le tiene que salir de acá" y se señalaba el centro del pecho. Lo mismo decía Rampal, con quien estuvimos juntos varias veces.
¿Donde están esas fotos? (pregunta a su señora...)

- Sra. de Ianelli: (buscando las fotos). Eh, de Moyse también tenías algunas... (La Sra. del Mtro. nos había preparado una pila de fotos esparcidas encima de una mesa, junto con recortes de periódicos de todos los países por donde anduvo su marido. Además, un rico té).

Moyse fue muy importante para la juventud que quería aprender como se hacía el vibrato, el culto del sonido, etc.

-Muchas veces los franceses negaban que usaban vibrato, por que decían que eso no había que ensañarlo, tal cual como usted contó que decía Laurent. Ahora en cambio se estudia particularmente....

Está en los libros de muchos flautistas. Incluso Galway tiene un libro y en una parte habla del vibrato y como se realiza el vibrato blando: Yo lo tengo ahí...

- Cuéntenos de Moyse: ¿Usted lo conoció?

Si, lo conocí acá en Bs. As.

- Claro, Moyse vino a vivir con su familia acá, en el año 48 por unos pocos meses. (Le habían prometido trabajo, pero llegó el gobierno de Perón, jamás se concretó el ofrecimiento y marchó con su familia a radicarse en USA).

Fue después de la guerra, la guerra terminó en el ....45...Lo fuimos a visitar muy entusiasmados al hotel y le llevamos un tarro especial de Tabaco para la pipa, por que fumaba de día y de noche. Si, de noche también lo hacía, tenía una pipa con un cañito flexible y dejaba la pipa encendida y se tiraba a dormir. Cada tanto pegaba una pitada....tabaco de primera categoría, no se que marca era.
Como le decía, lo fuimos a ver al Hotel, pero lo que le interesaba en ese momento no eran las clases o compartir sus conocimientos. Sino otra cosa. Había tomado la representación de la flauta Couesnon, una fabrica francesa de flautas y otros instrumentos la cual tenía un modelo especial llamado "Moyse". Las flautas eran malas como un "accidente": Si, malas. Y al tipo no le importara nada con tal que le rindieran unos pesos. Y vendió algunas flautas acá. Una a un joven de apellido Feidman que vivía acá en Villa Bosch que se fue a Israel.
(Moyse toco desde los años '20 hasta el final de su vida con esas flautas).

- Y por esa época se formó la Sinfónica Nacional?

En el año 50 nació la Sinfónica Nacional, y nació muy bien. Con la idea de formación por que no había nada acá, orquesta sinfónica no existía.

- Estaba la Orquesta Estable del Teatro Colón, pero dedicada al repertorio operístico.....

Y también existía la APO, (Asociación del profesorado Orquestal), que se juntaba en las temporadas de invierno y formaba una orquesta de profesionales, pero sin contratación permanente. Era una orquesta de elementos locales y uruguayos que se junt aban de un año a otro para hacer los conciertos y contrataban directores. Y bueno en el año 49, fines del 49 como si fuera septiembre se formó la Sinfónica Nacional.

- Hasta ese momento ¿usted no tenía un trabajo fijo?

No, los trabajos fijos eran en las orquestas de radio, íbamos de un lado a otro y lo que ligamos de Radio El mundo, que ahí estaba Física como flautista. Él era "chancero", venía de Mendoza, donde había estado en la orquesta de de esa provincia y tocaba bastante.
Hoy no estoy en contacto con la juventud, no se como se las rebuscan. Imagino que debe de ser más difícil porque ahora hay muchos flautistas. En ese entonces a los oboístas los mandaban a buscar a Uruguay, donde ya existía el Sobre. También había músicos locales que eran "importados", generalmente italianos que después o se quedaban acá o venían por temporada, pero vivían bien muy bien, ganaban muy bien.

- Y de a poco le empezaron a quedar algunos espacios a los más jóvenes... ¿a Ud. por ejemplo?

Si, eso mismo. Después que volví de USA ahí empezó digamos así a irme bien. No tenía mucha preocupación con la "changa". Había muchas grabaciones de películas, que era otra fuente de ingreso importante. Grabamos de noche porque sino se oía los ruidos de la calle, y a la mañana ya estaba otra vez en la Banda Municipal. Había entrado allí después que vine de USA. Alfredo Montanaro, que era el solista de flauta necesitaba un flautista más y quería ponerme a mí. Eran tres flautas y necesitaba una flauta más de reserva. La Banda era un muy buen organismo, con José María Castro, el hermano de Juan José Castro como Director.

- Volviendo a la Sinf. Nac... ¿Debe haber sido una época muy linda? Todo el entusiasmo y la juventud...

Si, mucha gente joven. Es decir lo mejorcito y lo más joven. Estaba de director el autor de la canción de la Bandera (canta el comienzo). Yo para los nombres soy una calamidad.

- Entonces... ¿Panizza fue el primer director de la orquesta?

Si, era argentino y estaba en Italia radicado. Lo llamaron y organizó la orquesta: Él fue el primer director que tuvo.

- ¿Y él organizó la orquesta?

Bueno no exactamente, a él lo llamaron cuando la orquesta ya estaba formada. Los elementos los fue llamando un militar, un maestro de Banda militar muy bueno, y no se que contacto alto tenía. Pero un buen día apareció con la noticia que se iba a formar la Orquesta Sinfónica Nacional. Y le dieron todo el paquete a él.
"Por mentas", como decían los españoles, este maestro conocía a Di Gregorio y también a mi, no se de donde, de haberme oído tal vez. (A excepción de Di Gregorio no había oboístas, y ninguno como di Gregorio) Así fue que empezamos ahí, con nuestro cargo de solistas a formarnos verdaderamente conocedores, al pasar los años, de la música Sinfónica y el trabajo de conjunto de gran jerarquía. Y así. Poco a poco la orquesta se iba destacando cada vez más.

- ¿Y a quién tenía a su lado en la fila de flautas? ¿Usted tuvo que llamar a la otra gente también?

Yo no los llamé, yo no me puse a acomodar a nadie.

- No, me refiero a si hicieron alguna audición o contrataron a alguien que podría...

Si, contrataron elementos, este........ Buena la pregunta....pero no me acuerdo como se llama la segunda flauta y el piccolo. Tuvo al principio una falta de elementos y ponían ahí músicos provisoriamente para ver como andaban. Así se fue haciendo una limpieza. Este si, este no.

-Sra. de Iannelli: Él (por el marido) los tenía locos a los compañeros, te imaginás...

Buenamente. Haciendo una observación bien hecha los otros aceptan. Estaba el famoso "no, no, yo lo hice bien", "a mi no me salió la desafinación".... Teníamos vergüenza de decir, "si, me equivoqué", hasta que después, poco a poco trabajábamos a la mañana cuando llegábamos íbamos 20 minutos antes y chequeábamos la afinación, estábamos atrás de bambalinas allá en el teatro Cervantes, haciendo notas, el la, el mi, el sol está un poquito alto, un poquito bajo. etc. Con Di Gregorio eso se impuso.

- ¿Él era un poco líder de ese grupo?

No, pero tenía una característica muy buena, que observaba y daba su opinión pero sin agresividad, "a ver vamos a ver ese La" y así fuimos arreglando a los instrumentistas y los instrumentos. Porque se tenían instrumentos malos, mediocres. Ahí fue cuando tuve la primera flauta Haynes.

- ¿Usted antes con qué flauta tocaba, ó qué marcas de instrumento se usaban?

Unas marcas italianas...

- Es decir que cuando llegó su Haynes era un "Stradivarius"... ¿no?

¡Uhh! Si! Haynes era diferente. Yo estuve en la Fábrica en Boston. En la calle Piedmont...

- ¿Sabe que sigue estando en el mismo lugar?

¿Si? Parece suspendida en el tiempo, la calle y el lugar...una callejuela pequeña...

- ¿Pero usted no se jubiló en la Sinfónica Nacional?

No, me jubilé en el Teatro Colón. Me fui a la Orquesta Estable por una cuestión de sueldo. La diferencia era tan grande en ese entonces que muchos nos fuimos al Colón. Pedro Chiambaretta (fagot) también.

- ¿Se produjo una vacante y se pasó a la Orquesta Estable del Teatro Colón?

Si, en la Estable se había jubilado, como se llamaba....Ángel Martucci. Y a mi ya me conocían de vista, no se daban mucho conmigo pues había mucha diferencia de edad, 30 años por los menos.

-Sra. de Iannelli: ¿Te acordás de la anécdota con Juan José Castro?

En una oportunidad me llevó J.J. Castro a tocar con una de estas orquestas que se armaban de improviso de la APO y en ese momento yo tenía una lastimadura producto de un sifón que había explotado, y llevaba la mano media vendada. Entonces luego de un solo que toqué dijeron..., "que bueno el piccolo", y el respondió "y eso que tiene una mano vendada, figúrese cuando está bien como toca".

- Y después J. J. Castro pasó a ser Director titular de la Sinfónica Nacional....

Un poco después, pero ya venía de Europa con ciertos laureles, y estaba a la par de los otros directores en la cantidad de conciertos. Cuando dirigía el era increíble! Se posesionaba. Hacía muy bien los autores modernos de ese entonces: Debussy, Ravel...
Y el público le hacía la contra, no se quedaba a la segunda parte. Por ejemplo tocaba esas obras en la segunda parte, entonces cuando empezaban la gente se levantaba y se iba. Como para demostrar que no le gustaban las obras esas Y se iban todos en fila, pero él, impávido, seguía dirigiendo. Y hacía una música que era algo maravilloso. Los suspiros de Juan José se escuchaban desde la platea.....

- Se la recuerda como una época muy importante de la orquesta...

Ya la orquesta había pasado por muchos directores, y tenía esa ductilidad de amoldarse al director que viniera en ese entonces.

- ¿Que nos puede contar de su experiencia en la Orquesta Estable?

Bueno, en la Estable.... ópera tras ópera, es un poco rutinario. "Música a granel" le decía yo. Uno está metido ahí abajo en el foso, y ensayando a la tarde y a la noche. Otras veces el ensayo y después función. De una obra al mediodía a otra obra a la noche. No era como en la Orquesta Sinfónica donde uno estaba esa semana con la misma música de fulano o mengano, el mismo director y mantenía ese interés, con esa música en la cabeza. En la Estable no, a la tarde una opera y a la noche otra opera, otro director. La orquesta era bastante buena y hubo var ias temporadas en que la orquesta realizaba conciertos y se levantaba mucho la calidad, porque venía un Maestro y trabaja él solo a la orquesta sin que interfiriera otro director con otra música. Pero estábamos "estables" y teníamos que hacer todo lo que venía arriba del atril y tocar lo mejor posible.

- Cuéntenos acerca del Quinteto de vientos del Mozarteum Argentino.

El quinteto nació en el seno de la sinfónica y se le puso el nombre de Quinteto del Mozarteum porque no sabíamos que nombre ponerle. Por lo tanto fuimos a ver a "la patroncita" que así la llamábamos a Janet Arata de Erize (Presidenta del Mozarteum Argentino), a ver si le parecía bien, y ella estuvo encantada. Y ahí nació el quinteto y empezamos a trabajar con mucha seriedad, mucha, pero mucha aplicación y haciendo los primeros conciertos acá en Bs. As. Después teníamos nuestro representante que era el Sr. Sterenfeld y ya nos conseguía conciertos por el interior o algún país vecino, hasta que se empezó a conocer y reconocer en otros lados. Llegamos a hacer una gira por el interior del país, de norte a sur. También estuvimos de gira por los países latinoamericanos, desde Miami hacia el sur. En otra oportunidad hicimos 25 conciertos en USA.

                Qteto-Mozarteum-M
                Concierto en el Salón Dorado del Teatro Colón

- Fueron siempre los mismos integrantes: ud., Di Gregorio, Chiambaretta, Frogioni y Zullo?

Si a excepción del corno que cambio dos o tres veces. Del comienzo estuvo Garrefa, luego Zullo y en los últimos años otro. En una oportunidad se organizó una gira muy importante por Italia. Acá vino el maestro Lorenzi a tocar para el Mozarteum, entonces la "La patrona" (como la llamana pa Presidenta del Mozarteum Argentino) organizó un concierto en Italia con Lorenzi al piano y el quinteto de vientos. Y una vez allá a este muchacho Garrefa, le ofrecieron quedarse, entonces volvimos a la Argentina sin el corno. Y ahí fue como empezó Doménico Zullo. Después Di Gregorio se enfermó a causa de fumar- efisema pulmonar y murió. A partir de allí estuvo Pedro Cochiararo como oboísta.

- Imagino que habrá habido una amistad importante entre uds., no hubo grupo de cámara aquí que haya perdurado tanto en el tiempo como el de ustedes...

Si por supuesto. Problemas serios no hubo nunca, pero discusiones si, y muchas. Fundamentalmente sobre la música, pero eso enriquecía el trabajo. Las mujeres se encargaban de tranquilizar "las aguas", pasaba una semanita y ya estábamos otra vez tocando.
En una oportunidad Sergio Celibidache nos quiso llevar a Italia. Pomarico, un clarinetista, que estaba allá nos relató una anécdota de Celibidache. Contó que este director estaba ensayando la cuarta sinfonía de Brahms y cuando llegó la parte del solo de flauta, loco y exigente como era él, le dijo al flautista: "suona, suona, canta, canta..." y luego del solo de flauta miró hacia el cielo y dijo: "¡dove sei Iannelli, dove sei!...."

-Semejante solo,.......se lo había escuchado tocar a ud. aquí en Buenos Aires y lo extrañaba....

Claro, con él habíamos hecho la misma sinfonía.

- Todos tenemos recuerdos muy especiales de nuestro paso por la música. A veces es un concierto, otras veces es una clase, o tal vez un encuentro con alguien muy especial. ¿Cual es ese recuerdo especial de toda su carrera con la flauta?

Hay recuerdos, momentos, pero son tantos los que he pasado....de tensión nerviosa, de placer porque ha salido bien todo, no se...claro que al final ese era nuestro "metier". Y después era llegar a la casa y empezar de nuevo con otro concierto.

- Y cuando simplemente tocaba, porque tenía ganas de hacer música: ¿que tocaba?

Un sonata de Bach. Y la pulía cada vez más,  porque soy un eterno disconforme.

- Gracias por todo ¡MAESTRO!

* Esta entrevista fue realizada el 25 de septiembre de 2006.-

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