Buenos Aires, 31 de julio de 2004

El piccolo y La Belle Epoque

Una forma muy popular de entretenimiento hacia finales del siglo XIX y comienzos del XX, eran los conciertos de los domingos por la tarde en el parque o la plaza. Mientras en las salas de conciertos el violín y el piano seguían siendo los solistas por excelencia, fuera de ellas la historia era otra. Durante estos años el piccolo fue uno de los instrumentos solistas más populares.

Por Martín Auza, Buenos Aires

Una forma muy popular de entretenimiento hacia finales del siglo XIX y comienzos del XX, eran los conciertos de los domingos por la tarde en el parque o la plaza. Tanto en las ciudades, que crecían rápidamente, como en las pequeñas comunidades, las bandas locales tocaban en escenarios al aire libre o en glorietas. Mientras en las salas de conciertos el violín y el piano seguían siendo los solistas por excelencia, fuera de ellas la historia era otra.

Durante estos años el piccolo fue uno de los instrumentos solistas más populares. Por su registro agudo, su sonido brillante y su volumen, podía ser escuchado claramente desde lejos y se adaptaba a la tradición de "bravura" propia del siglo XIX.
Cada concierto incluía una o varias piezas solísticas virtuosas. Los compositores las escribían para cada ocasión. Así, el público se fue acostumbrando a escuchar obras nuevas cada semana, cada concierto.

En la década del noventa nacían las compañías grabadoras, y sus primeros catálogos (alrededor de 1895) ofrecían una gran selección de polkas y piezas características para piccolo con acompañamiento de banda.

El proceso de grabación en ese entonces era completamente acústico. De modo que los únicos instrumentos que podían ser grabados eran aquellos capaces de tocar fuerte, claro y agudo. Es decir: el piccolo y la corneta.

Famosos instrumentistas de bandas y orquestas se convirtieron en "maestros" en el arte de tocar polkas y piezas virtuosas con estos instrumentos. Algunos de ellos, debido a la demanda de grabaciones, se convirtieron en artistas exclusivos de las distintas compañías grabadoras de esa época. Fueron los primeros músicos profesionales de los estudios de grabación, dejando de lado en muchos casos su simultanea carrera profesional fuera de ellos. Por suerte algunas de esas primeras grabaciones se han conservado hasta nuestros dias!

Hacia finales de la primera guerra mundial, el apetito del público por el ragtime y dixieland haría olvidar poco a poco lo que se conoce hoy como "La época de oro del piccolo".

Estas piezas eran un gran entretenimiento en esos días..... sigamos divirtiéndonos con ellas!

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